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El Principio de la No-Transgresión: Uno de los Fundamentos del Yihad Islámico

JURISPRUDENCIA

El Principio de la No-Transgresión: Uno de los Fundamentos del Yihad Islámico



Este versículo fue revelado cuando cierto creyente de los muhayirin o emigrantes trabó una amistad clandestina con los idólatras de la Meca y el motivo detrás de tal amistad era proteger a sus parientes y niños quienes todavía se encontraban viviendo en la Meca, sobre lo cual fue revelado el versículo precedente, el cual les prohibió tales actos.

«Allah no os prohibe que seáis buenos y equitativos con quienes no han combatido contra vosotros por causa de la religión, ni os han expulsado de vuestros hogares. Allah ama a los que son equitativos»

(Corán: 60 / 8)

Este versículo y el que sigue explican la naturaleza de la prohibición en el comienzo del capítulo (surah). Los idólatras aludidos en el segundo versículo son aquellos que no tienen la intención de luchar con los creyentes, ni tampoco han expulsado a los creyentes de sus moradas. En consecuencia, a los creyentes se les ordena actuar amable y justamente con ellos.

«Lo que sí os prohibe Allah es que toméis como amigos a los que han combatido contra vosotros por causa de la religión y os han expulsado de vuestros hogares, o han contribuido a vuestra expulsión. Quienes les tomen como amigos, esos son los impíos»

(Corán: 60 / 9)

En este versículo se enfatiza nuevamente que la prohibición concerniente a la amistad es en relación a los idólatras que han combatido con los creyentes por causa de la religión y los han expulsado de sus hogares y moradas. Está, tácitamente, implicito que no sólo no está permitido combatir a los no-combatientes y no-agresores, sino todo lo contrario; los creyentes deben tratarles con afecto, amistad, igualdad y justicia.

La referencia directa y explícita de los versículos precedentes sobre la no-permisibilidad de combatir a los no-combatientes es tan grande que algunos de los comentadores han imaginado que los versículos antedichos abrogan el versículo: «…matad a los asociadores dondequiera que les encontréis…»[xv]. Pero, como dijimos antes, en nuestra opinión, no existe en realidad una abrogación aquí, desde que el propósito del versículo «…matad a los asociadores dondequiera que les encontréis…» no es un mandato permanente en el sentido de que los musulmanes deban luchar contra los idólatras y matarles, cada vez que les sea posible. Pero considerando la palabra al-mushrikin (los idólatras) mencionada en el  versículo, y especialmente la mención del artículo determinado “al-” al comienzo de “mushrikin”, vemos que se refiere en particular a aquellos idólatras que combatieron contra los creyentes y expulsaron al Profeta (BP) y a los creyentes de sus moradas, lo cual es una referencia explícita a los idólatras paganos de la Meca, es decir, los mismos idólatras cuyo afecto y amistad han sido prohibidos en los versículos precedentes.

Ahora procederemos a discutir la tradición concerniente a los shuiuj de los idólatras que Ibn Hazm ha dado por demostrar su punto de vista de acuerdo a lo cual el Profeta del Islam (BP) ha ordenado la matanza de todos los idólatras[xvi].

En lo concerniente a esta tradición, podemos decir lo siguiente:

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